¡A LEER SE HA DICHO!

¡A LEER SE HA DICHO!

El aprendizaje de los procesos de lectura y escritura es uno de los más importantes en la vida de las personas. El rol que desempeñe la familia va a ser fundamental. La lectoescritura es la base de aprendizajes posteriores. Dominarla es garantía de éxito en los estudios y en la vida. Requiere esfuerzo, perseverancia y dedicación. Requiere el convencimiento de que es necesario trabajar en paralelo con el colegio y conseguir que el niño afronte esta tarea con ilusión.
lectura
La construcción del aprendizaje de estos procesos no es una tarea sencilla. El niño debe aprender a visualizar y descifrar una serie de códigos que han sido establecidos de forma arbitraria. Debe al mismo tiempo aprender a representar estos símbolos gráficos y, por si fuera poco el esfuerzo, con discriminar o escribir las letras y sus sonidos no va a ser suficiente. Para dominar el proceso completo es imprescindible que, además, comprenda tanto lo que lee como lo que escribe. Por todo ello, es fundamental que en la escuela y en la casa los estimulemos y guiemos regalándoles la llave a un mundo mágico de entretenimiento y conocimiento.

Una motivación basada en lazos afectivos tan fuertes y positivos como los de padres/hijos influye de forma estable en el aprendizaje. Es primordial que se aborde la enseñanza de la escritura de forma constante. Debéis contagiar entusiasmo, diseñar un plan de trabajo, buscar un lugar adecuado y establecer un horario. No se trata de dedicar mucho tiempo, unos minutos bastan. Procurad, eso sí, que les resulten agradables y muy rentables.

En cuanto a la lectura, no os limitéis a un solo libro o cartilla de turno. Sería aburrido. Aprovechad la curiosidad natural e interés del niño y mostradle que las letras nos están rodeando continuamente, que estamos en un mundo de mensajes escritos de diverso tipo. Utilizad carteles de la calle, nombres familiares, frases disparatadas, involucradlos al hacer la lista de la compra, la invitación de un amiguito a casa o una cita en el parque. Si al niño le gustan los coches, escribid sus marcas, modelos, piezas o hasta consultas al mecánico. Si lo que le gusta es el fútbol, usad los nombres de los equipos y de los jugadores, escribid titulares de prensa. Si lo que prefiere son princesas, escribid historias sobre ellas. Intentad en todo momento aportar un sentido al aprendizaje, hacedles descubrir que las letras unidas nos transmiten mensajes. Dejad con ellos notas y recados por toda la casa para padres, madres, abuelos, hermanos. Animad a contestar esos mensajes con trazos claros y en mayúsculas. Inventad, inventad, inventad,… Confiad en vuestra imaginación y convertid la lectura en un juego interesante. Si lo hacéis, si recurrís a actividades motivadoras y con sentido para los niños, aceleraréis el proceso y haréis que su aprendizaje sea significativo. Cread o buscad textos que le interesen y despierten su motivación. Haced de la lectoescritura una actividad apasionante.

Sed su ejemplo, sed pacientes, que os vean leer. Sed socios activos de la Biblioteca. Ellos serán vuestro reflejo. Actuarán según la imagen que de vosotros mismos les proyectéis. Leedles en voz alta, leed juntos. Convertid este proceso en uno de los mejores recuerdos de su infancia, que sea el afecto que derrochéis lo que a ellos les quede para siempre.

Por Antonia Navarro Cañadas, La Presentación Granada

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