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Dewey: un estilo de enseñanza diferente e innovador al tradicional.

Dewey

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Dewey: un estilo de enseñanza diferente e innovador al tradicional.

Dejar de lado la escuela tradicional nos enseña que no solo hay un método pedagógico único y válido y más teniendo en cuenta el fracaso del tipo de enseñanza en el que nos encontramos actualmente. Este estilo de enseñanza se basa en las tendencias naturales del ser humano y en las características cambiantes de los niños y niñas a cada edad.

Dewey intenta cambiar la educación cambiando el objetivo de esta, centrándose en la formación de personas para que lleguen a ser libres, críticas y dueñas de sus propias vidas.

DEWEY

Percepción de la escuela

Experimentalismo

La educación para Dewey es una continua reestructuración de la experiencia que da sentido y capacidad para dirigir y organizar las experiencias siguientes. El principio pedagógico más representativo de este autor es learnig by doing, es decir, educación por la acción: construyendo el saber por la propia experiencia con el medio que te rodea y no aceptándolo pasivamente de otro. EL objetivo de las escuelas experimentales era enseñar al niño a vivir en su mundo real y Dewey llevó personalmente su propia experiencia a la práctica en la Escuela Laboratorio de Chicago. La base teórica de su experimentalismo radica en un hecho psicológico como es la permeabilidad del niño que aprende a partir de su propia experiencia. Por lo tanto hay que fomentar en los niños su inclinación natural a hacer preguntas, a explorar e indagar por su cuenta todos aquellos procesos y objetos que entren en el campo de su interés.

Para Dewey, la finalidad de la educación es capacitar al educando para resolver los problemas que le plantea el medio ambiente físico y social.

Papel del profesor

Respecto a los profesores, consideraba que tienen la responsabilidad más importante en el proceso de conexión entre la teoría y la práctica, y creó tres posibles modelos de profesor, que debían trabajar en estrecha colaboración a) los que hacían en la investigación pura, como era su caso; b) los que intervienen en el aula convirtiéndola en un lugar de investigación; y c) los maestros entrenados en habilidades de observación e investigación, y que cooperan en la formulación y verificación de la hipótesis. El modelo de profesor, que intentó promocionar en el funcionamiento cotidiano de la escuela era el de un profesional altamente cualificado, esto es, muy competente en su materia, que estuviera continuamente preocupado e indagando sobre la conducta infantil, que reflexionara sobre sus propias experiencias y cambiara continuamente de estrategias educativas en función de los resultados obtenidos. Para que fuera posible aplicar este modelo de forma científica, desarrolló la idea de unos maestros especialistas en cada materia, agrupados en un sistema departamental, cuyo director colaborara con los profesores de la universidad, intercambiando opiniones sobre las teorías y criterios aplicados en el proceso educativo, así como en otras investigaciones pedagógicas.

Para la transmisión de los conocimientos a los alumnos, consideraba que había de haber una coherencia entre los aspectos lógicos de la materia y los intereses del niño.

La evaluación sobre el aprendizaje consistía en la observación por parte del profesor de los comportamientos individuales y sociales relevantes de los niños en reuniones semanales. No se efectuaban exámenes, ni se puntuaba de manera tradicional.

Cientificismo

Respecto al cientificismo, éste está presente en todo el pensamiento de Dewey. Pensaba que toda la educación debe ser científica en el sentido más riguroso de la palabra y si el método científico es la selección de hipótesis, comprobación crítica, experimentación, búsqueda imaginativa de lo nuevo y curiosidad permanente, la escuela tiene que convertirse en un laboratorio social donde los niños aprendan a someter la realidad a un continuo análisis crítico y a preguntarse de modo activo sobre las costumbres y la tradición recibida.

La escuela debe ser un laboratorio en el que las diferentes maneras de pensar se concreten y se sometan a prueba, y el aprendizaje una búsqueda de lo desconocido y no una mera absorción pasiva de las cosas. En la escuela hay que aprender a pensar, pero no en el sentido de aceptar las opiniones de otros – eso no es pensar- sino construyendo el propio pensamiento en un proceso de búsqueda de la verdad. Para poder pensar elabora los pasos del método científico (método de aprendizaje del alumno):

a) Situación problemática. Encontrar un problema que nos obligue a buscar una solución (el pensamiento se origina ante un problema) que Dewey prefiere que esté lo más alejada posible de la educación formal. El éxito del método depende, en gran parte, de que el problema esté integrado en la vida del niño y de que el propio alumno lo reconozca como tal. Esto no quiere decir, sin embargo, que el alumno aprenda sólo lo que quiera; aunque esta idea fue suscitada por muchos educadores de la Escuela Progresiva, Dewey consideró la posibilidad de que el maestro, como la persona con más experiencia del grupo, realizara sugerencias.

b) Recoger los datos pertinentes para la búsqueda de soluciones.

c) Observación de los datos obtenidos ordenándolos en una secuencia organizada de etapas buscando una solución. En este momento el niño y el maestro tendrán que recurrir al conocimiento suministrado por la experiencia anterior. Los materiales escogidos en esta etapa se convertirán en partes del programa, ya que éste no se considera como algo ya hecho y aislado del método.

d) Formular/Construir una hipótesis.

e) Comprobar la hipótesis con una aplicación: someterla a la prueba de la experiencia.

Se resuelve el problema si la hipótesis es acertada, en caso contrario se utilizará la hipótesis fallida como un elemento más del conocimiento y se estructurará una nueva hipótesis

Dewey creía en el pensamiento reflexivo como función principal de la inteligencia, para que el hombre en su lucha por la supervivencia desemboque en el triunfo del cambio y el progreso. O se “piensa” a través de un cambio progresivo o no se piensa. Por tanto, la educación tiene que ser un proceso que ayude al logro del pensamiento reflexivo, o aún mejor, de la actividad reflexiva, y el objetivo educativo de los maestros es lograr la adquisición de la actitud científica, del hábito mental científico o “reflexivo” de los alumnos -cuyas raíces tiene ya implantadas por la evolución de la actividad infantil-, y que el maestro debe moldear y educar.

La vida es ante todo y antes que nada “acción”, y el pensamiento “el instrumento usado por los hombres para superar los problemas prácticos de la vida”.

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