¿LLEVO A MI HIJO AL LOGOPEDA?

¿LLEVO A MI HIJO AL LOGOPEDA?

¿Alguna vez ha tenido dudas si su hijo presenta problemas en el lenguaje?

Muchos son los padres que manifiestan preocupación y desconocimiento sobre la correcta evolución de su hijo en el lenguaje.

Para dar solución a dicho problema le presento el siguiente documento esperando que le dé respuesta a sus dudas.

2015-09-14 12.49.20

¿Cómo sé si mi hijo presenta un problema en el lenguaje? ¿Cuándo lo llevo a un logopeda?

Ya desde los primeros meses de vida, se observa en el bebé una intención comunicativa a través de diferentes gestos, sonidos y miradas. Si observamos esta falta de reacción en el bebé, conviene consultar para descartar posibles problemas de audición o de desarrollo.

Cada niño presenta un ritmo de desarrollo diferente. Los padres o maestros son los primeros en detectar en el niño las dificultades que puedan ir surgiendo en las diferentes etapas.

Hay que diferenciar entre los distintos aspectos afectados como: el habla, la gramática, el vocabulario, la comprensión o la expresión.

 

RASGOS A TENER EN CUENTA
EDAD CARACTERÍSTICAS
0-3 meses ·         No responde a los sonidos (parpadeo, agitación, quietud, despertar).

·         No le tranquiliza la voz de la madre.

·         Emite sonidos monocordes.

3-6 meses ·         Ausencia de sonidos modulados (entonación de nanas conocidas), o de respuestas a cualquier sonido.

·         No se orienta hacia las voces familiares.

·         No emite sonidos guturales para llamar la atención.

·         No hace sonar un sonajero.

·         No juega con sus vocalizaciones, repitiéndolas e imitando a las del adulto.

6-9 meses ·         Ausencia de balbuceo.

·         No vocaliza para llamar la atención.

·         No juega imitando gestos que acompañan a canciones infantiles (cinco lobitos), o sonríe al reconocerlas.

·         No dice adiós con la mano.

9-12 meses ·         No reconoce cuando le nombran “mamá” y “papá”.

·         No comprende palabras familiares.

·         No entiende el “NO”.

·         No responde a “DAME” sin la ayuda del gesto indicativo.

12-18 meses ·         De los llantos iniciales no pasa a las sonrisas como reclamo, los gorjeos, la anticipación gestual ante los primeros juegos.

·         Ausencia de intercambios comunicativos con otros bebés.

·         No nombra a sus padres al verlos.

·         No señala objetos ni personas familiares cuando se le nombran.

·         No responde de forma diferente a distintos sonidos.

·         No se entretiene emitiendo y escuchando determinados sonidos.

 

12-24meses ·         Debe tener un lenguaje que abarque las 20 palabras aproximadamente. Será espontáneo y no solo por imitación e implicará una comprensión verbal muy concreta.

·         No presta atención a los cuentos.

·         No es capaz de comprender órdenes sencillas si no se acompañan de gestos indicativos.

·         No identifica las partes del cuerpo.

·         No conoce su nombre.

·         No hace frases de 1 palabra a los 18 meses y de 2 palabras a los 24 meses.

 

2 -5 años ·         Calidad de la voz: que no se produzca una voz ronca, fatigada o forzada constantemente.

·         Incorrecto manejo de los órganos que intervienen en la deglución o respiración.

·         No lo entienden personas fuera de su núcleo familiar.

·         No repite frases.

·         No contesta a preguntas sencillas.

·         Dificultad en interpretar y usar términos espaciales (arriba, abajo, encima, detrás…).

·         Dificultad en el uso u omisión de artículos (el, la, un, una…).

·         No utiliza oraciones simples (sujeto, verbo y objeto).

·         A partir de los 4 años no sabe contar de manera sencilla lo que le pasa y no mantiene una conversación.

 

5 -7 años ·         Alteración o dificultad en la articulación de algunos fonemas (r, pr, br, cr, cl, bl, tr…).

·         No dialoga con otros niños.

·         Sigue manifestando dificultad de fluidez verbal.

·         Sigue manifestando dificultad en la correcta utilización de tiempos verbales (reglas de pasivos) o conjunciones.

·         Dificultad en el uso de formas comparativas de los adjetivos.

 

 

¿Cuánto tiempo es necesario para la recuperación de mi hijo?

 

El tratamiento logopédico vendrá determinado por el trastorno o dificultad que presente su hijo, de la edad o si existen trastornos asociados. Pero en ningún caso existe un tiempo concreto.

 

Los tratamientos del lenguaje suelen ser largos. Hay que tener cuidado, a veces cuando los padres ven una mejoría abandonan el tratamiento, originando que los problemas se vuelvan a presentar.

 

Mi hijo no pronuncia la erre, ¿A partir de qué edad debe acudir al logopeda?

 

Hay niños que antes de los 7 años no adquieren este sonido por su complejidad en la articulación.

 

Si su hijo no dice la RR; primero, hay que comprobar que el frenillo de la lengua no le impida el contacto y la vibración. Si no es así, el Otorrinolaringólogo valorará la necesidad de realizar una pequeña intervención para cortar el frenillo y liberar la lengua. En otros casos mejorará únicamente con el tratamiento logopédico.

 

 

¿Qué podemos hacer los padres para la estimulación en el lenguaje oral de nuestros hijos?

 

  • Cante a su hijo desde bebé y ayúdelo a imitar sonidos de animales, personas, entorno y gestos.
  • Háblele despacio y de forma clara.
  • No corrija inmediatamente las producciones erróneas del niño. Utilice esa misma palabra en otra oración para que la escuche correctamente.
  • No se ría nunca de los errores fonológicos cometidos por el niño.
  • Dialogue con su hijo diariamente en un lenguaje sencillo pero no infantil.
  • Realice actividades que estimulen el lenguaje como: nombrar o identificar los alimentos del supermercado, objetos de la casa, sonidos que escucha; enumerar lo que hace mientras cocina o limpia una habitación; aproveche los momentos del baño para nombrar las partes del cuerpo.
  • Realice juegos en los que su hijo sople molinillos de viento, infle globos, haga burbujas de jabón…
  • La alimentación debe ser sólida, debemos descartar biberón y chupete, no hay mejor ejercicio para aprender a hablar que la masticación.

 

 

 

 

Mayte Romero Leyva

Maestra de audición y lenguaje

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